Sinopsis Los Impostores

Empezamos a escribir esta historia con la intención de asistir al momento en el que una familia cualquiera mete un esqueleto en un armario. Es una estrategia común de las familias la de coger un tema espinoso, envolverlo en otra cosa y convivir con cierta comodidad con la omisión o directamente con la mentira. Puestos en el camino de la convocatoria “del yo al nosotros”, quisimos ver cómo la forma en que practicamos pequeñas traiciones y mezquindades en nuestra vida privada y familiar, puede, en pequeño, mostrar lo que sucede en grande en la sociedad actual. Si entre nosotros nos hacemos esto… ¿qué no os haríamos a vosotros?

Quique y Yeray Bazo. Autores de Los Impostores

Quique y Yeray Bazo. Autores de Los Impostores

En Los Impostores queremos plantearnos la siguiente reflexión: vivimos en una sociedad donde impera la mentira; políticos, instituciones, bancos, medios de comunicación… ninguno de ellos se libra del “todos mienten”; se ha convertido en un mantra que oímos una y otra vez. Pero ¿cómo no vamos a vivir en una sociedad traicionada por la mentira, si en la unidad mínima de construcción de ciudadanía que es la familia practicamos la mentira, el engaño, la tolerancia de las pequeñas mezquindades?

En nuestra obra hay una familia, podría ser la nuestra, están jugando a las cartas. Pronto estallará una pequeña detonación en su interior: son fruto de una estafa piramidal, peor, el que los ha estafado y ha huido es uno de ellos. Después de esto viene la duda: ¿contamos lo que ha pasado a los demás, familia y amigos que metimos en esto, y asumimos todo lo que supone (vergüenza, publicidad, policía…) o quizás podríamos encontrar otra solución? Algo que no nos perjudique tanto. Algo… creíble.

Esta historia se articula en dos planos: por un lado, tenemos la situación realista de la familia jugando a las cartas. Una acción repetitiva que según avanza se va cargando de distintos significados (sirve de tapiz sobre el que se dibujan viejas rencillas familiares, complejos, situaciones jerárquicas, además de ser una forma de gestionar la situación a la que se enfrentan a través del juego). Por otro lado, esta situación realista se va a ver continuamente alterada por la irrupción de otro personaje: el abuelo.

Este personaje (gracias a su condición irreal, pues está muerto y aún así presencia la partida) será algo así como una “conciencia” de los diversos personajes, la impronta que les hace comportarse así. Esto le confiere cierto poder respecto al resto de los personajes. Puede ser solo un recuerdo o puede infiltrarse entre líneas para manipularlos y dirigirlos. Esto va a provocar que el abuelo “arrastre” situaciones diversas: puede tanto desencadenar un flashback o un flashforward, como ser el titiritero que mueve los hilos sugiriendo estrategias o asomándose a los pensamientos de los personajes. Esta presencia polisémica, también será polimórfica, pudiendo adoptar otras presencias que afectan a la familia y que siempre estarán relacionadas con el engaño.

Los Impostores es una obra sobre la verdad y la mentira, o quizás sobre la mentira a secas. Nuestros personajes mentirán y mentirán, y puede que nadie descubra que son unos impostores.

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